|
Un Poco de Historia Nuestra Por un golpe de suerte casi fortuito, por algunas noticias de mis ancestros pamplonicas, y por sobre todas las cosas por la buena voluntad de esa señora delgada, lúcida y afable que nos recibe en su casa. Abriéndonos primero sus tesoros de época, segundo todos sus inestimables recuerdos y tercero, los contactos con otros integrantes de los tiempo idos, encontramos un pedazo de nuestra historia. Así como ellos tomaron el vale, la villavesa o la caña, sus amistades hablan de perramus, nafta o repasador, y aún hoy a ella algunos le dicen "vieja". Su marido fue para nuestros pagos y se enamoro de ambos, de su futura mujer y de la Argentina, volvió a su Monrreal natal pensando en regresar, casarse y quedarse, pero una afección cardiaca lo dejó anclado aquí para siempre y como él no volvió ella con sus 18 años viajó a su encuentro, y aún está aquí. Es el primer contacto con la vieja Casa Argentina de Navarra, o sea el ancestro del Centro Argentino Navarro. Por supuesto con otra gente, otras experiencias, otras expectativas, y sobre todo otro momento político en ambas orillas del charco. Se creó en el año 1949, su impulsor fue el entonces Cónsul Argentino en Navarra, que con empuje y seguramente con padrones que le daba el gobierno, fue juntando uno a uno a todos los argentinos. Cerremos los ojos y volvamos hacia el pasado, imaginemos como era la realidad de aquella Pamplona, las murallas, la taconera, la ciudadela, primer y segundo ensanche eran sus límites, más allá en San Juan, el estadio de Osasuna, y luego tan lejos el hospital que en los colegios se iba de "excursión". Alquilan un chalet de dos plantas en la plaza de las Merindades, exactamente en donde ahora se encuentra el parlamento, allí en un lugar céntrico se juntaban a diario a tomar mate y a comer asado, tenían una biblioteca, que pese a estar bastante surtida era poco usada, pues preferían conversar y matear. Seguramente, de algún modo funcionaban como una sociedad, tanto que para la atención de la barra se contrató a un barman. Imaginemos un "..que se va a servir el señor?". Todos ellos tenían carnet y la cuota de 15 pesetas se pagaba en mano. Prácticamente eran los únicos inmigrantes en Pamplona, pues solo algún cubano o venezolano solitario andaba por estas tierras.
|
||||||||||||||||